lunes, 12 de marzo de 2007

El Té de la tarde

Angelita llegaba de la escuela a la hora en que los ingleses toman religiosamente su té. En la habitación sin heladera en la que vivía, buscaba sin éxito la leche habría quedado hervida para mayor conservación. Tuvo que conformarse con té y pan felipe. Cuando el alimento falta todas las comidas se aumentan con pan. De todas maneras, nunca llegaba a terminarlo, el té no le era de mucho agrado.
Conociendo esta historia de la Angelita de hoy, cuando ella cuenta casi con 60 años, puedo entender porqué ella no come pan, ni le gusta el té.

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